En la línea de la indecisión, me balanceo desde las lágrimas al mal humor. Ya no se cómo actuar, ya no se qué está bien. Nuevamente mi pequeño apoyo me da la razón, pero ¿de que sirve? si tu sigues sin hablarme, si tu sigues pensando que cumplir con mi trabajo es tan malo como para no hablarme.
No entiendo nada, cada día menos. Y sigo perdida, sentada llorando en medio de mi laberinto particular, ese en el que un día me metí y en el que ahora he perdido el camino de salida.
Lo que más asusta no es desconocer el camino, es que cada vez me importa menos perderme y alejarme. Tal vez sea porque me invade el mal humor y la incomprensión, pero ya no puedo más. No escuchas mis palabras, y a mi me martillean las tuyas en el oído...¿Por qué yo tengo que entender todo lo que tu haces y respetarlo, y tu me dejas de hablar cuando es al revés?
Tal vez esto llegó a su fin hace mucho, tal vez ya no tiene cura y solo vamos hacia la destrucción de eso que juramos que sería para siempre. Pero por primera vez, empiezo a cansarme de esto. Empiezo a sentir, que podría seguir...
cuando nos sentimos perdidos es muy desconcertante, pero en algun punto debemos reecontrar el camino.
ResponderEliminarConozco muy bien esa sensacion de no poder mas, pero siempre podemos un poquito mas te lo digo por esperiencia.
Es muy importante que pienses en ti mas que en los demas, porque solo tu te puedes ayudar te lo aseguro.
Muchos animos
tu amiga
AN.