La cordura falla por la misma fuga que tuvo siempre.
No son mentiras, es tu sucia verdad, la que regalas a voces que nadie quiere escuchar. La de tu propio mundo, el que inventaste para dejarnos a todos fuera, para dejar que los demás nos pudramos fuera con tu hedor. Y nos observas mofándote de todo y de todos, creyéndote mejor desde el barco de tu botella.
Pero ya queda poco para que hasta mi pequeña burbuja termine por romper. Ya no hay paracaídas, ni red. Hago sola los equilibrios mientras tu estúpida risa me hace tambalearme en la cuerda floja. Pronto caeré. Pero eso no importa, mientras quede tu única razón para vivir...
TE ODIO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario