Me siento herida y no se por qué.
Tengo miedo, y no se a que.
Me gustaría poder volver a meterme bajo mis tres edredones, dejar que su peso no permita entrar al miedo, a la incertidumbre, ni al dolor.
Ya no se que hacer. Estoy encerrada en mi propio círculo de recuperarte y de volver a ver como te pierdo en mis tonterías. Tengo la incertidumbre de saber si significo algo para ti. No se si debería contar con la mayoría que desvela tus intenciones, tu indiferencia hacia mis sentimientos. O si debería aferrarme a esos pequeños momentos que parece que tu mirada me dice "Te quiero".
La balanza está inclinada, con demasiada diferencia, pero en mi mano queda sentenciar el valor de esa minoría, si es suficiente para seguir o si debería poner las cartas sobre la mesa.
Pero, ¿de que serviría? Hay ya tantas mentiras a tus espaldas que no podría tener la certeza de que me digeras la verdad.
Empiezo a perderme en mis propios laberintos...
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