Hay días en los que es mejor no levantarse de la cama...lo peor es que lo decides tras horas fuera de ella.
Hoy, ha sido uno de esos. Una breve conversación, que unida a lo de otros días, crea expectativas sobre la tarde. Y, después de comer...comienza la desgracia.
Una tarde entera, viendo como pasan las horas minuto a minuto. Tumbada en el sofá, engullendo comida y capítulos de series por igual. Una llamada sin respuesta. Un mensaje por Tuenti. No hay contestación. Y al otro lado de la pared los vecinos te quitan la única oportunidad de distracción a golpe de martillo.
Y llegan las nueve. Ya ha caído la tarde, ya se que no te veré. Y te llamo. Como sospechaba, te despierto. Pero desaparece el enfado...y simplemente me siento imbécil porque me haya importado tanto no verte, mientras tu descansas al margen de todo.
Y de nuevo esta sensación. No soy nada. No le importo a la única persona que quiero importarle...Y no solo me siento sola, triste e insignificante...me siento abandonada.
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